miércoles, 5 de junio de 2019

Dinamica del Pensamiento



El aura se proyecta en el espacio por los diferentes principios de] hombre, como emana la luz del sol, el calor de una estufa, el aroma de una flor, etc.  Cada uno de estos focos emite vibraciones que denominamos luz, calor y olor, respectivamente.  Aunque desaparezca el foco, pueden persistir sus emanaciones durante cierto tiempo.

La astronomía enseña que la luz de una estrella lejana ya desaparecida se ve desde la Tierra años después, aunque lo que vemos realmente no es la estrella sino los rayos emitidos años antes, cuyo número depende de la distancia entre la estrella y la Tierra.  Del mismo modo, el fuego de una estufa puede extinguirse y sin embargo, permanece el calor en el lugar por algún tiempo más.

Si se coloca una pequeña partícula de almizcle en una habitación y después la quitamos, se notará el aroma durante bastante tiempo.  Así también, los pensamientos pueden subsistir activamente aunque los haya emitido años antes una persona cuyo carácter mental puede haber cambiadc, mucho o abandonado el cuerpo desde hace largo tiempo.

Los sitios y lugares están impregnados, con frecuencia por el pensamiento de per5zonas que anteriormente vivían en ellos y se han trasladado o muerto hace muchos años.
La mente continuamente emite emanaciones visibles, como el aura, que sobresale algunos centírnetros del cuerpo físico, que generalmente son más tenues y difíciles de percibir a medida que se alejan del emisor.

Estamos constantemente enviando ondas mentales que cesada la fuerza inicial de proyección flotan como nubes y se mezclan con otras ondas mentales de la misma índole, llegando con frecuencia a distantes regiones de la Tierra.

Algunas emanaciones mentales permanecen en las inmediaciones del sitio en el que se emitieron, y, a menos que las perturben enérgicos pensamientos contrarios, permanecerán mucho años con leves cambios.

Los pensamientos emitidos con un propósito definido o vivísimo deseo, emoción o pasión, van rápidamente hacia el objeto dingido.

La mayoría de las personas pone muy poca energía en su pensamiento y es en ellas un proceso casi mecánico, por lo que sus ondas mentales reciben muy poca fuerza de impulsión y no van muy lejos, a no ser que alguna otra persona de pensamiento similar las atraiga.

El pensamiento puede verlo el psíquico, sentirlo el sensitivo y si existieran instrumentos adecuados, se podría pesar.

No solamente un pensamiento determinado tiende a atraer hacia el pensador el pensamiento correspondiente a la atmósfera mental dentro del campo de atracción, sino que los pensamientos propenden a reunirse, mezclarse y combinarse,
El término medio mental de una colectividad resulta de la combinación de los pensamientos de las personas que la componen.  Los lugares, como las personas tienen sus particularidades, sus características, sus puntos fuertes y débiles, su atmósfera prevaleciente.  Debe tenerse en cuenta que el lugar no es una entidad y que dichas características no le son inherentes y, por lo tanto, han de tener su origen.
El ocultista sabe que el ambiente mental de una aldea, pueblo, ciudad o nación es la combinación de los pensamientos de quienes allí residen o han
vivido anteriomente.

Los extranjeros que llegan a la población notan la atmósfera diferente que los rodea y a menos que se hallen en armonía con sus carácter mental, se sienten incómodos y desean marcharse.  Si el que ignora las leyes que rigen el mundo del pen samiento permanece largo tiempo en un sitio, es muy probable que se vea influenciado por la atmósfera mental prevaleciente, y sin darse cuenta, vaya perfeccionándose o degradándose según sea el nivel del pensamiento dominante.

Cuando el forastero habla individualmente con los ciudadanos, la diferencia no es tan notable, pero es notoria cuando se abre al espíritu de la ciudad.  La gente suele llamar a estas características, el aire de la localidad, pero realmente es la atmósfera mental de la ciudad.

Dichas características pueden mortificarse considerablemente por un nuevo contingente de personas que allí se establezca.

Unos cuantos pensadores vigorosos emitirán, en la vida diaria, enérgicas ondas mentales que pronto matizarán el pensamiento de la localidad.  El pensamiento de un robusto pensador se sobrepondrá al pensamiento débil y vago de muchísimas personas que solo emiten pensamientos negativos.

Lo positivo es el eficaz antídoto de lo negativo.

Si alguien se traslada a una ciudad en la que se manifiesta mayor energía, pronto sentirá el efecto del pensamiento positivo que lo rodea que a su vez le desperterá similares sentimientos.

Si se muda a una población adormecida o muerta, sus actividades se amortiguarán y gradualmente descenderá el nivel de sus habitantes.

Sin embargo, el hombre que se haya formado una recia y positiva individualidad no quedará tan fácilmente afectado como el de características opuestas y hasta puede actuar como levadura.

Análogamente los habitantes de ciudades comerciales o industriales se asimilan a la técnica mental, predominante.

Algunas casas tienen en sí una atmósfera de alegría, cariño y sociabilidad, mientras que otras son frías y repulsivas.
Un establecimiento industrial puede reflejar el pensamiento prevaleciente en los gerentes de la empresa.
Ciertos negocios inspiran confianza, mientras que otros nos hacen apretar fuertemente la cartera, con ojo alerta en los dependientes.
Los lugares donde se han cometido crímenes suelen tener desagradable ambiente a causa de los violentos pensamientos emitidos por el criminal y la víctima.
El ambiente de una prisión es horroroso para el sensitivo, y el de tabernas y lupanares es sofocante para el hombre de elevada mentalidad.  La atmósfera de un hospital puede influir en quienes lo visitan y la de una antigua iglesia puede producir, en el ánimo del visitante, un sentimiento de paz y calma.  Son muchas las influencias que modifican o cambian los ambientes.

Lo mismo sucede con los individuos.  Algunos llevan consigo una atmósfera de optimismo y valor, mientras que otros provocan un sentimiento de discordia, desconfianza y malestar.
Las varias ondas de pensamiento emitidas por las personas atraen y son atraídas por pensamientos de carácter análogo.  Forman núcleos de pensamiento en el espacio astral, y, lo mismo que las nubes, se reúnen en grupo.

Cada individuo atrae pensamientos análogos a los emitidos por su propia mente, y queda influenciado por ellos.Es como añadir leña al fuego.  Quien cultive pensamientos de maldad o de odio, se horrorizará del diluvio de pensamientos viles qde inundará su mente.  Cuanto más tiempo persista en ese estado mental, peores serán los pensamientos que atraiga, porque se constituye en un centro de pensamientos siniestros.
Por otra parte, quien se habitúe a elevados y nobles ideales, a su debido tiempo se encontrará en situaciones congruentes con sus habituales pensamientos, y atraerá otros análogos que fácilmente se incorporarán a los suyos.
Con nuestros habituales pensamientos trazamos nuestro, círculo de relaciones y amistades.  Los pensamientos añejos nos influyenen mayor o menor extensión; pero los recientes irán gradualmente sustituyendo a los viejos con tal de que nos empeñemos en eso.
Un pensador fuerte y vigoroso, cuyo pensamiento está muy cargado de prana, con frecuencia crea las llamadas formas de pensamiento; es decir, pensamientos con tal vitalidad que casi son fuerzas vivas.  Los muy avanzados en ocultismo envían con frecuencia formas de pensamientos para proteger y ayudar a los afligidos y menesterosos, infundiendo renovada energía y valor.
Aunque los seres pasionales y egoístas emiten siniestras formas de pensamiento, nadie puede quedar afectado si mantiene un ambiente mental de amor y confianza.  El pensamiento es tanto más fuerte cuanto más elevado y la persona más débil, si su ánimo está henchido de amor universal y confianza, en la suprema Potestad, es muchísimo más fuerte que la de mayor poder empleado con fines egoístas.  Generalmente, el que emite pensamientos dañinos muere en el patíbulo que levantó para otros.
El mal pensamiento proyectado contra una mente pura rebota al momento hacia el emisor y adquiere fuerza por el contacto.  Muchos hombres han estado pensando intensamente en cierto asunto, abriéndose a las influencias del pensamiento externo que penetró en sí receptivamente, y el plan deseado, el eslabón perdido, apareció en el campo de la conciencia.

El pensamiento emitido con vehemente deseo busca constantemente el modo de expresarse y exteriorizarse, fácilmente lo atrae la mente del capaz de concretarlo en acción.  Es decir, si un pensador ingenioso concibe ideas que no ha tenido la energía o habilidad de utilizar o expresar en acción, los vehementes pensamientos que sobre el asunto proyectó, buscarán durante años otras mentes como medio de expresión y cuando tales pensamientos atraigan a un hombre de suficiente energía para manifestarlos, afluirán torrencial mente a su mente hasta parecer que está inspirado.
Si uno cavila en vano sobre algún problema, hará bien en adoptar una actitud
receptiva Hacia lospensamientos que se relacionan con él, y es muy probable que cuando casi haya dejado de pensar sobre la materia, se le ofrezca la solución como por arte de magia.

Algunos de los más grandes pensadores del mundo, escritores, oradores e inventores han experimentado ejemplos de esta ley del mundo mental, aunque pocos comprendieron la causa subyacente.
El mundo astral está lleno de excelentes pensamientos no expresados, que aguardan a quienes los expresen.
Hay un inmenso acopio de energía en el mundo del pensamiento y quien la necesite puede atraer la que le convenga.

* EXTRAIDO DEL EXCELENTE  LIBRO : "EL UNIVERSO Y SUS ENIGMAS" POR NOEMI HEBE MARTINEZ

No hay comentarios:

Publicar un comentario