viernes, 7 de junio de 2019

Significado Psicoanalitico del Tarot

SIGNIFICADO PSICOANALITICO DE ARCANOS MAYORES :

EN EL PSICOANALISIS,CARL JUNG,ALUMNO DE FREUD,APORTO QUE LOS SIMBOLOS ERAN LLAVES DEL INCONCIENTE Y COMO TALES DEPOSITARIAS DE UNA SERIE DE CODIGOS Y CONCEPTOS DE VALIDEZ UNIVERSAL O SEA LOS ARQUETIPOS QUE ENCIERRAN LAS BASES DEL SABER TOTAL REDUCIENDOLO Y ENGLOBANDOLO EN SIMBOLOS...EL UNIVERSO EXISTENTE EN FORMA PARTE DE CONCEPTOS QUE SON LAS IDEAS QUE LOS ARQUETIPOS EXPRESAN POR UNA COLECCION DE SIMBOLOS RELACIONADOS...

LOS SIMBOLOS UNIVERSALES DE JUNG SON EL SOL,LA LUNA,LA TIERRA,EL ARBOL,EL PADRE Y LA MADRE QUE ESTAN REPRESENTADOS Y RELACIONADOS A OTROS SIMBOLOS...FREUD REDUJO EL SIMBOLISMO A LO CONCAVO Y MAS ANCHO QUE LARGO COMO SIMBOLO DEL CONTENIDO Y DE LO FEMENINO,LA CAVERNA O UTERO O YIN Y A LO LARGO Y PUNZANTE,FALICO COMO EL YANG EN ORIENTE...

EL TAROT ES UNA COLECCION DE ARQUETIPOS UNIVERSALES REUNIDOS Y ENSEÑADOS EN EL ANTIGUO EGIPTO EN FORMA DE LAMINAS EN GIGANTESCAS PUERTAS DE TEMPLOS SUBTERRANEOS QUE SIMBOLIZABAN A CADA SALA O ARCANO O CARTA DE TAROT DE UN COMPLEJO LABERINTO INICIATICO POR LA CUAL EL ASPIRANTE REALIZABA COMPLEJAS Y PELIGROSAS PRUEBAS INICIATICAS DE LOS KHERI HERBS O SACERDOTES INICIADOS ,TRAVES DE ESTAS GALERIAS CON PUERTAS-SALAS APRENDIA LOS MISTERIOS DE UNIVERSO,DE LA PSICOLOGIA,LAS TECNICAS ADIVINATORIAS,LAS LEYES DE LA CREACION QUE RIGEN EN EL COSMOS,LA MENTE,LA FORMA Y EL MUNDO MICROSCOPICO Y ATOMICO...

LOS ARCANOS O CARTAS DEL TAROT SON 78 ,CON 56 ARCANOS O MISTERIOS MENORES QUE EXPLICAN LA COMBINACION DE LS 22 ARCANOS MAYORES EN EL MUNDO DE LA FORMA A TRAVES DE LOS 4 ELEMENTOS O PALOS DE LA BARAJA,LA ESPADA ES EL AIRE,LA COPA ES EL AGUA,EL ORO ES EL FUEGO Y EL BASTO ES LA TIERRA...

LOS 22 ARCANOS MAYORES SE DIVIDEN COINCIDIENDO LAS 22 LETRAS HEBREAS Y SU SIMBOLISMO,EN UNA LETRA O ARCANO MAYOR,Y LOS 12 ARCANOS QUE SIMBOLIZAN AL ZODIACO,Y LOS 10 NUMEROS QUE INTEGRAN LOS 7 PLANETAS Y LA TRINIDAD DE LETRA MADRE Y DOS LETRAS DOBLES...

EL SIGNIFICADO PSICOANALITICO DE LOS TRIUNFOS MAYORES

En vista de lo que se sabe de los naipes del Tarot parece probable que fueran ideados para representar grados o peldaños en un sistema de iniciacion.  En ciertos sentidos las figuras del Tarot se parecen a los símbolos de la alquimia, la cual, como ha mostrado C. G. Jung, era para sus seguidores avanzados un sistema de instrucción hen-nética conducente a una iluminación espiritual.

La alquimia occidental surgió probablemente en Egipto, en la cultura helenística de Alejandria, que fue además un primer baluarte del gnosticismo. 

De ser así, los tratados de alquimia y los naipes del Tarot representarían sendos ejemplos del lenguaje secreto del simbolismo que los iniciados de todas las épocas han ideado para instruir a sus discípulos y confundir a los profanos.

Estas arcanas doctrinas han sido objeto de nuevos escrutinios en los tiempos modernos al haber descubierto Jung que las obras de los alquimistas escondían un sofisticado sistema para la consecución de la integración física que resultaba notablemente similar a los grados del «proceso de individuación» ideado por el propio Jung.

Jung defiinía la individuación como la creciente consciencia de sí mismos del individuo y de la sociedad; un proceso ordenado de desarrollo físico que conduce a una dimensión más completa, a un «redondeamiento» creciente de la vida.

El creía que el impulso hacia la madurez puede adoptar dos formas.  Primero, hay el proceso natural de crecimiento que tiene lugar en cada ser viviente, y que se produce también en el hombre sin dirección ni control conscientes por su parte.  En segundo lugar, puede existir un programa de desarrollo interior dirigido y conscientemente estimulado por.doctrinas y prácticas concretas.

La segunda clase de proceso de individuación difiere de la primera en que la mente consciente supervisa lo que acontece y procura dirigir el torrente vital hacia cauces que incrementen su propio desarrollo psíquico.

Aceptar el reto, tomar el mando de la individuación dirigida requiere valor y determinación; es una aventura heroica, el empeño secular del héroe que aparece en todas las culturas bajo el disfraz de mitos y leyendas.  

Se topará continuamente con tentaciones, habrá que proceder con frecuencia a resolver dilemas angustiosos, se precisará una vigilancia incesante.

Seguramente, el Tarot está relacionado con los peligros y las recompensas de este empeño.  Cada uno de los veintidós triunfos mayores describe un estadio del viaje de la vida, de importancia vital en algún sentido.  Sólo resolviendo el acertijo que cada naipe, por turno, va presentando, puede abrirse el camino hacia el futuro y desarrollar más y más la personalidad.

Según Jung, el proceso de individuación abarca la vida entera; pero se divide, naturalmente, en dos mitades.  La primera mitad concierne a la relación del individuo con el mundo exterior; se encamina al desarrollo de la mente consciente y a la estabilización del ego.,

La segunda mitad invierte este proceso y enfrenta al ego con las profundidades de su propia

psiquis, tratando de establecer lazos con el yo interior, el verdadero centro de la consciencia.

Las dos fases se enfrentan Y oponen, Y sin cmbargo, son complementarias: la primera mitad de la vida puede considerarse como de naturaleza solar, puesto que es extravertido, activa, positiva, expansiva.  La segunda mitad es de naturaleza lunar, o sea introspectivo, meditativa y pasiva en sus relaciones con el universo físico.

Si examinamos los veintidós triunfos del Tarot con esta idea en la mente, hallamos que encajan por su natural en dos grupos, entre los cuales -muy significativamente- la Rueda de la Fortuna ocupa el centro.

El punto de transición entre una mitad de la vida y la otra tiene una importancia crítica; en el lugar más elevado de la existencia física, uno se enfrenta súbitamente con la inevitable fatalidad de la muerte.  Como ha dicho el mismo Jung: «Al sonar la campanada del mediodía empieza el ocaso.  Y el ocaso significa la inversión de todos los ideales y valores que idolatrábamos por la mañana.»

Los naipes que se ocupan de la primera mitad. del ciclo de la vida empiezan con el Loco, que no tiene número, y terminan con la Rueda de la Fortuna.

Al Loco se le puede mirar como al niño recién nacido que entra en el mundo, pero, inocente y sin consciencia de si mismo como entidad separada; un ser todavía envuelto en los pliegues de lo inconsciente.

El segundo naipe, el Mago, simboliza el alborear de la consciencia de uno mismo y la emergencia del ego individual.  Representa al hombre empuñando las armas mágicas de la consciencia, con las cuales conquistará el mundo.

Los cuatro naipes siguientes (la Sacerdotisa, la Emperatriz, el Emperador y el Sumo Sacerdote) aluden a los cuatro poderes a los que se halla sujeto el infante: macho y hembra, material y espiritual.  También podría decirse qnue estos naipes se refieren a los canales por los que el individuo se relaciona con -su entomo; las cuatro «funciones» de Jung: intuición, percepción, sensación y pensamiento.

El naipe VI, los Enamorados, indica la primera elección decisiva de la vida, el repudio durante la adolescencia, de la propia familia en favor de un compañero.  Con este naipe, el individuo se vuelve responsable de sus acciones y, por ende, de su destino.

A continuación vemos el Carro; significa la lograda adaptación a las leyes de la sociedad y la construcción de un «vehículo» o persona- seguro con el que seguir adelante por el mundo.

La Justicia coincide con el advenimiento de la madurez física e indica que hasta el momento el desarrollo del individuo ha sido unilateral, o sea que el aspecto consciente se ha desarrollado a expensas del inconsciente.  Ha llegado el momento de restablecer el equilibrio, si se quiere evitar el estancamiento psíquico.  La Justicia es la voz de la conciencia.

El Ermitaño describe el proceso de autoexamen que sobrevendrá si se hace caso de los dictados de la conciencia.  El ancho camino real seguido hasta ahora por el Cochero ha llegado a su fin; ahora hay que buscar un sendero nuevo, más estrecho.

Con esto llegamos a la Rueda de la Fortuna, el punto medio de la vida, hito en que se ha escalado ya la cima y empieza el descenso.

En el naipe siguiente, el Ermitaño se ha reorientado satisfactoriamente, al comprender que sus dificultades son comunes a todo el género humano.  La comprensión de que los sufrimientos que soporta no son exclusivamente suyos le da el desapasionamiento y la perspectiva necesarios para someter los temores que anidan en su interior, tal como se ve en el naipe la Fuerza, donde la fortaleza vence al león.  Sólo enfrentándose a ellas sin miedo se puede desarmar a las fuerzas primitivas del inconsciente.

El Ahorcado simboliza la inversión de valores y objetivos que debe producirse en la segunda mitad de la vida.  Se precisa coraje para renunciar al pasado en favor de un futuro incierto.  Pero hay que hacer el sacrificio Para que el proceso psíquico continúe.

Al naipe siguiente (la Muerte), se le titula a veces Transformación, pues indica una transformación de la consciencia que tiene que operarse ahora.  El ego debe ser trascendido; hay que buscar la muerte del antiguo yo, a fin de que la energía encerrada en su interior pueda soltarse y dirigirse hacia la maduración del yo superior.

La Templanza revela que el sacrificio de las exigencias del ego se ha traducido en una renovación del contacto con los poderes de la vida.  El gran reto de la búsqueda, el descenso al mundo subterráneo tras lo que se perdió, ha terminado victoriosamente; lo consciente está en comunión con lo inconsciente, y el desequilibrio manifestado antes por la Justicia se ha remediado.

El Diablo indica que, sin embargo, los peligros del viaje no han terminado aún.  Las fuerzas del inconsciente han sido libertadas y el peregrino debe someterse, ya sea a los poderes irracionales del instínto, o bien a absorber y transmutar estos poderes en una forma más elevada y positiva.

El reverso del Diablo, Satán o demiurgo, es el gloríoso ángel Lucifer, el que trae la luz.  El naipe siguiente, la Torre, describe gráficamente el don de Lucifer.  Su luz es el fuego de la ilustración que desciende como un rayo destruyendo todo lo que halla a su paso que no sea compatible con su propia naturaleza.  Es la erupción de poder que se manifiesta cuando desaparecen los bloqueos psicológicos entre el yo superior y el inferior, y la luz de Dios irradia la personalidad.

La Estrella es el símbolo de la consciencia superíor, la Estrella Vespertina que servirá de guía durante la oscuridad que ha de seguir al brillo cegador del rayo divino.

La Luna simboliza la gran ordalía final que hay que sufrir, la noche oscura del alma que sigue a la extinción de la luz interior, y todo se ve entonces como un engaño.  Ahora, aquí, se trata de una prueba de fe.

El Sol representa la reconciliación de los opuestos, la reunión de las dos personalidades: la mortal y la inmortal.  Este naipe es análogo a las nupcias del hermano y la hermana regios en la alquirnia, La noche ha pasado; alborea un nuevo día.

El Juicio presenta el renacimiento de la personalidad reintegrada; por ello se ven figuras 

levantándose de entre los muertos en el Día del Juicio.el mundo es un mandala (simbolo comteplativo grafico-mistico tico del universo); la figura andrógino que baila dentro de una corona vegetal que la rodea es símbolo de totalidad psíquica y expresa con su simetría el orden total y la realización completa de la psiquis madura.

También puede verse como una representación de un niño en la matriz, en cuyo caso conduce, na-turalmente, hacia el naipe del comienzo de la secuencia, el Loco (o Bufon), el niño recién nacido que inicia el viaje de la vida.  Esto concordaría bien con las doctrinas gnósticas referentes a la reencarnación y con la sucesión de existencias que ascienden hacia realizaciones más y más elevadas.

Si los arcanos mayores de la baraja del Tarot ilustran veintidós etapas importantes del camino de la vida, luego cada naipe se puede interpretar a distintos niveles.  Cada naipe puede ;señalar principios importantes y fuerzas considerables que operan en el mundo; puede desvelar significativos procesos de la expansión de la consciencia mística; puede indicar la.emergencia de aspectos de la personalidad hasta aquel momento no desarrollados, y si aparece invertido, puede advertir sobre peligros físicos y psíquicos que quizá nos acechen.

El Tarot habla el lenguaje de los símbolos, del inconsciente, y si se maneja de forma adecuada puede abrir accesos hacia los recovecos más escondidos del alma.

La belleza misteriosa de los naipes proporciona un estímulo que despierta las facultades intuitivas de quien los consulta, deparando una comprensión que queda fuera de los alcances del intelecto.  Cuando 'la mente explora las imágenes del Tarot descubre intenciones y significados que no pueden ser definidos claramente ni se pueden situar por completo bajo la luz de la razón.

El Tarot une el mundo del hombre con el mundo del espíritu, enlazando todos los niveles de la realidad y abriendo puertas interiores que hasta entonces estuvieron cerradas.  Gran parte del valor imperecedero de estos naipes radica en el hecho de que su imaginaría no se puede encajar en ningún dogma concreto y absoluto, no se los puede comprender plenamente, y precisamente por ello ofrecen perspectívas interiores nuevas y originales a quienes los estudíen.

Los naipes son vehículos de los poderes de la vida, los contenidos arquetípicos del inconsciente.  Una profunda meditación sobre sus enigmáticos dibujos puede poner en movimiento las fuerzas creadoras de la psiquis, puede originar una iluminación interior que no sólo dilata los confines de la mente consciente, sino que sirve, además, para activar las escondidas facultades del inconsciente.

En la ilustración verá usted los veintidós naipes de los arcanos mayores colocados, horizontalmente, formando la figura de un «ocho».  Esta forma, antiguo símbolo de la eternidad, se da constantemente en las primeras barajas del Tarot; lo vemos en los sombreros que llevan el Mago y la joven de la Fuerza y en el tocado de varias figuras de los naipes que solemos designar con este nombre.  Aparece también en el dibujo de naipes menores tales como el dos de Oros y en el reloj de arena que, en algunas barajas, sostiene el Ermitafío.  Las cartas se muestran ordenadas de este modo porque, aunque quizá sea un hecho arbitrario, ilustra el plan de conjunto del Tarot de manera impresionante.

Empezando con el Loco, siga los naipes dando la vuelta.  Verá que los diez primeros están situados mirando hacia el exterior del ocho.  Son los que se refieren a la mitad primera, solar, de la vida, cuando la personalidad creciente se ocupa de enfrentarse y relacionarse con el mundo externo.

La Rueda de la Fortuna se encuentra en la conjunción de los dos círculos, indicando el punto medio de la vida, cuando la atención se vuelve hacia el interior- " diez naipes siguientes miran todos hacia el interior, mostrando el carácter lunar, introvertido, de la segunda mitad del proceso de individuación.

El naipe final, el Mundo, se encuentra, lo mismo que la Rueda de la Fortuna, en la conjunción de los dos círculos, indicando el final de un ciclo vital y el principio del siguiente.

Indudablemente, esta ordenación de los naipes pone a la luz extraños paralelismos y correspondencias entre ellos.  Por ejemplo, compare cada uno de los naipes de un circulo con su opuesto del otro círculo.

El Sumo Sacerdote de la derecha se corresponde con el Diablo de la izquierda.  Cada uno de esos dos naipes representa una figura masculina entronizada y con dos fieles a sus pies.  Se puede considerar que el Sumo Sacerdote representa la forma exterior de la observancia religiosa, el dogma y el gobierno de la ley eclesiástica racional, mientras que el Diablo representa el dominio (el ámbito) interior de los instintos y los impulsos animales fundamentales.

El Emperador representa la fundación de un imperio material basado en los valores de la sociedad humana; su naipe opuesto, la Torre, simboliza la destrucción de tales edificios por las fuerzas del inconsciente.

La Sacerdotisa es la diosa lunar de la sabiduría intuitiva, un aspecto positivo del alma.  El naipe opuesto es la Luna, la tejedora de engaños, el alma negativa.

El Carro muestra los triunfos y el optimismo de la juventud; optimismo y triunfos que niega el naipe complementario (la Muerte).

Los dos naipes que se sobreponen en el centro de la figura impresionan por su similaridad.  Tanto la Rueda de la Fortuna como el Mundo son dibujos mandalianos.  Pero las figuras pintadas en el primero son infrahumanas y se encuentran fuera de la rueda,mientras que la única figura del segundo es más que humana y se ha situado en el centro del naipe, el cubo de la rueda.

Muchas afinidades y contraposiciones similares se ponen de relieve al estudiar y comparar los naipes.  Como hemos explicado antes, la baraja del Tarot es a la vez compleja y sutil en sus alusiones. y correspondencias, y las interpretaciones que damos aquí no son más que algunas de las muchas que encierra.

En el capítulo siguiente encontrará la descripción y comentario de cada uno de los veintidós naipes, seguidos de sus significados adivinatorios, que podrá comprobar con las cartas de Tarot que se adjuntan con este volumen.

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* EXTRAORDINARIA NOTA EXTRAIDA DE QUIZAS EL MEJOR LIBRO SOBRE TAROT ESCRITO,"EL TAROT" POR ALFRED DOUGLAS.LUEGO CITAREMOS MAS MATERIAL DEL MISMO,IGUALMENTE VALIOSO.







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